Demasiado ruido. Por las mañanas, por las tardes, por la noche. Todo reclama tu atención. Pero cuando tú pides que te escuchen no hay nadie que se detenga ni 5 segundos. Aunque claro, siempre tienes la esperanza de tener público ya que tú lo eres de otros. Pero piénsalo bien ¿Qué es lo que te gusta de aquellos que sigues? No vas detrás de sus contenidos porque los conoces ni siquiera porque te caen bien. Acudes a ellos para olvidarte de tu vida, para alienarte por unos segundos, minutos u horas. Y lo curioso es que sólo puedes hacerlo con desconocidos. Ocupar tu tiempo con personas que no conoces y a las que a lo mejor no les importas nada.

Si hay algo que me enseñó este mundo digital es que aunque crees algo de valor, la mayoría de tus amigos o familiares no le va a dedicar ni un segundo a saber qué haces. Porque te conocen. No porque no te quieran. Simplemente porque no acudimos a los conocidos para entretenernos o informarnos. O porque subestimamos el poder de los que queremos en cuanto a que ellos no pueden ser como aquellos desconocidos que vemos por internet o en la televisión. Y realmente a los que primero deberíamos mirar o admirar es a los que están cerca nuestra, a los que podemos pedirles consejo, compartir una charla cuando queramos y decirles mirándoles a los ojos qué nos pareció su último escrito, libro, vídeo o audio. Pero el cauce natural es otro y yo mismo lo sé porque lo he hecho. Aunque a veces sólo eres consciente de todo lo anterior cuando estás en los dos bandos, el de creador y espectador. Ahí te das cuenta de todo y vives con pasión y orgullo en el reino de la ignorancia.

Escrito y foto por Alison Rebel. Todos los derechos reservados. Copyright 2018.

4 Comentarios

Dejar respuesta

Por favor, introduce tu comentario
Por favor introduce tu nombre aquí